martes, 1 de diciembre de 2009

Poemas de Almafuerte

Esta es la primera vez que decido introducir material artístico al blog. Espero así mantener la variedad y hacer un blog más completo. Espero les guste!

¡ AVANTI !

Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas;
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.
Obcecación asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que no mellan los garfios de la suerte ...
¡ Todos los incurables tienen cura
cinco minutos antes de su muerte !

¡ PIU AVANTI !

No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y acomete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua, y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza !

¡ MOLTO PIU AVANTI !

Los que viertan sus lágrimas amantes
sobre las penas que no son sus penas;
los que olvidan el son de sus cadenas
para limar las de los otros antes;
los que van por el mundo delirantes
repartiendo su amor a manos llenas,
caen, bajo el peso de sus obras buenas,
sucios, enfermos, trágicos, sobrantes.
¡Ah! Nunca quieras remediar entuertos;
nunca sigas impulsos compasivos;
ten los garfios del Odio siempre activos
y los ojos del juez siempre despiertos...
y al echarte en la caja de los muertos,
menosprecia los llantos de los vivos !

¡ MOLTO PIU AVANTI ANCORA !

Esta vida mendaz es un estrado
donde todo es estólido y fingido,
donde cada anfitrión guarda escondido
su verdadero ser tras el tocado:
No digas tu verdad ni al más amado,
no demuestres temor ni al más temido,
no creas que jamás te hayan querido
por más besos de amor que te hayan dado.
Mira cómo la nieve se deslice
sin una queja de su labio yerto,
cómo ansía las nubes del desierto
sin que a ninguno su ansiedad confíe:
Maldice de los hombres, pero ríe;
vive la vida plena, pero muerto.

¡ MOLTISIMO PIU AVANTI ANCORA !

Si en vez de las estúpidas panteras
y los férreos, estúpidos leones,
encerrasen dos flacos mocetones
en la frágil cárcel de las fieras:
No habrían de yacer noches enteras
en el blando pajar de sus colchones,
sin esperanzas ya, sin reacciones,
lo mismo que dos plácidas horteras;
Cual Napoleones pensativos, graves,
no como el tigre sanguinario y maula,
escrutarían palmo a palmo su jaula,
buscando las rendijas, no las llaves...
Seas el que tú seas, ya lo sabes:
a escrutar las rendijas de tu jaula !

¡ VERA VIOLETA !

En pos de su nivel se lanza el río
por el gran desnivel de los breñales;
el aire es vendaval, y hay vendavales
por la ley del no fin, del no vacío;
la más hermosa espiga del estío
ni sueña con el pan en los trigales;
el más dulce panal de los panales
no declaró jamás: yo no soy mío;
y el sol, el padre sol, es raudo foco
que fomenta la vida en la Natura,
por calentar los polos no se apura,
ni se desvía un ápice tampoco:
¡ Todo lo alcanzarás, solemne loco...
siempre que lo permita tu estatura !

LA YAPA

Como una sola estrella no es el cielo,
ni una gota que salta, el Océano,
ni una falange rígida, la mano,
ni una brizna de paja, el santo suelo:
tu gimnasia de jaula no es el vuelo,
el sublime tramonto soberano,
ni nunca podrá ser anhelo humano
tu miserable personal anhelo.
Qué saben de lo eterno las esferas ?
de las borrascas de la mar, las gotas ?
de puñetazos, las falanges rotas ?
de harina y pan, las pajas de las eras ?...
¡ Detén tus pasos Lógica, no quieras
que se hagan pesimistas los idiotas !

domingo, 15 de noviembre de 2009

Libertad (ensayo, parte 1)

Hace mucho que no escribo algo mío. Hace poco comensé un trabajo nuevo en una empresa poco amistosa, una empresa que elegí no por imposición, sino porque tuve la libertad de hacerlo y librar mis miedos al respecto de este tipo de empresa... las multinacionales. Pensé que sería una nueva experiencia comprender y entender que es lo que ocurre dentro de una oficina. No es bueno dejarse llevar solo por comentarios sin haber sufrido nunca que ocurre en estos ámbitos, aunque las advertencias sean nefastas.

De a poco voy entendiendo este concepto de perder verdaderamente la libertad. Uno puede sentirse preso del sistema económico, del sistema político, excluido dentro de una gran sociedad que impone normas sin que se nos haya consultado cuan bien nos parecían estas para nosotros y nuestros hijos. También se nos impone que consumir, que ropa llevar... el marketing nos acota nuestros gustos personales para que nos sintamos más aceptados y menos excluídos de otras personas.
Pero nada se compara con perder la libertad de 9 a 6. Nueve son las horas donde no podemos salir a ver el sol. Nueve son las horas donde no podemos expresar nuestros verdaderos sentimientos. Nueve horas para que a fin de mes logremos cubrir los impuestos y la comida, y reservar residuales para el tan ansiado "futuro" personal.
Sumando algunas horas de viaje, las nueve horas se transforman en doce, en un día de veinticuatro horas. ¿Siete horas para dormir? Entonces nos quedan cinco vivir. Cinco o cuatro horas para ir al baño, comer, vestirnos, cubrir la rutina diaria y despejarnos un poco.

Uno tiene la libertad de abandonar el trabajo cuando quiera, no existe imposición al respecto. Pero nadie nos asegura que ocurrirá después... ahí comienzan los miedos. Miedo a que no te tomen nunca más, miedo a conseguir un trabajo peor... Esta es una vida llena de miedos.

Cuando falta la libertad, el que nos domina es el miedo. Miedo al fracaso, a la exclusión, a la soledad, al prójimo... miedo a vivir saliéndonos de las normas. Tenemos miedo a vivir con verdadera libertad. Miedo a que la competencia nos aplaste, a que "otros" que creen fervientemente en la supervivencia del más fuerte nos dejen morir por ser "defectuosos" o débiles. Por eso aparenta ser conveniente seguir a la manada, ir pisando cabezas antes que la muerte nos llegue de manera dolorosa. Todo eso es falta de libertad, dejarnos llevar por lo que indica el camino "más seguro" o más placentero, el más adornado y cargado de ilusiones.
El miedo puede más.

¿Cuál es entonces la verdad sobre la libertad? ¿Quién puede indicarme el camino a la libertad? ¿A quién debo escuchar, a quién debo seguir?
Nadie puede dar certezas sobre la libertad. Este blog no busca imponer ideas sobre lo que es o debería ser la libertad. Ningún político que nos asegure libertad de ideas o expresión nos da verdadera libertad: siempre existirá imposición que nos toca tolerar.
La verdadera libertad sale de uno mismo. Cuando condicionamos los pensamientos por aquella gente que modela nuestra forma de pensar o de actuar, nuestra libertad será cada vez más acotada y nuestros pensamientos, por ende, menos libres.
Lo que salga de nuestro interior sin haber consultado a nadie, sin haber revisado nuestro pasado o nuestros condicionamientos psicológicos o lo que nuestro entorno presiona, será una manifestación de libertad. Pues la libertad absoluta se manifiesta mediante la ausencia de pensamientos, acciones que nuestra mente no procesa mediante la revisión del tiempo y el largo listado de conceptos preconcebidos... No, es una manifestación de la inteligencia y de nuestros más profundos sentimientos naturales.

La realidad (y esto queda en cada uno analizarlo) es que el universo en el cual nos vemos inmersos no está regido por ninguna norma en particular. La física podrá determinar acciones de causa-efecto, acción-reacción, consecuencias intrínsecas de la naturalesa... pero eso no nos quita la libertad.
Vivimos en un universo que no exije que debemos hacer, hacia donde debemos seguir nuestro rumbo de vida, cumplir con plazos o aprobar etapas. El planeta no nos pide nada a cambio de estar sentados en este suelo, más que protejernos del clima. Los demás seres no nos exijen mucho: con defendernos lo suficiente alcanza para no ser deborados. ¿Quisás buscar alimento nos restringe la libertad?
Si obviamos estas simplezas que pueden traer aparejados cuestionamientos diversos, ¿qué más nos arrebata libertad? ¿Quién más que el ser humano para restringir libertades?

Dentro de cada ser humano existen defectos, defectos que debemos entender por nosotros mismos. Cuando otro ser humano nos impone o recalca defectos que no tenemos, nuestra libertad se acota. Podrá sonar repetitivo resaltar lo mismo una y otra vez, pero es en este punto donde comienza todo el conflicto: cuando un ser humano le impone a otro que debería pensar sobre si mismo, sobre los demás y el universo mismo.
Uno puede escuchar y leer los pensamientos de otras personas, filósofos, psicólogos, eruditos, políticos y torpes; a nuestros padres, nuestros amigos, conocidos y no tantos. Podemos formar nuestros pensamientos gracias a ellos. A veces analizamos sus ideas, los porqués, otras veces simplemente aceptamos.
Si siempre elegimos el camino de aceptar, no daremos lugar a que nuestra libertad brote. Cuando algo surge del interior, sin contemplar con que restricciones nos vamos a chocar, será dominio de nuestro albedrío.

No le pido a nadie que acepte lo que escribo. Tampoco les pido que les guste. Estos son mis análisis del presente. Continuaré en otro momento, contemplaré otras situaciones y pensaré de otra manera. Nadie debería presionar a entender nada, nadie debería imponer hacer entender su mentalidad o su visión de la vida.
Compartir experiencias para aprender un poco de todos es abrir puertas al cambio. Y experimentar nuestra propia visión sin que nada y nadie nos imponga el 'cómo' (incluso nuestros propios pensamientos), nos hace libres de verdad.

martes, 23 de junio de 2009

Alguien más a quien culpar

Si bien hace mucho que no traigo nada nuevo al blog (ya voy a tener tiempo al respecto), acá les dejo una nota bastante interezante que extraigo de La Nación.
Habla sobre los medios y los menores de edad... Sí, los menores de edad, aquellos que especialmente son abandonados por sus padres y desarrollan ciertas actitudes de las cuales NADIE quiere hacerse responsable.... ¿Entonces a quienes culpamos? A la televisión, los videojuegos, la música rock, a Internet.... todos parecen culpables de arruinar generaciones (y quisás algunos lo hacen en parte), pero son los padres irresponsables los que permiten exponerlos a estos medios (por ej. a los programas de Cris Morena), sin ninguna orientación de por medio.
De esto habla esta nota.

Echale la culpa a la Internet

Hernán Casciari
Para LA NACION

Lo primero que hizo la policía alemana el miércoles, después de levantar los cadáveres de dieciséis personas en el colegio de Winnenden, fue entrar en la habitación del chico Tim Kretschmer y confiscar su computadora para ver cuáles eran sus videojuegos violentos. No encontraron ninguno: ni el Grand Theft Auto, ni el NARC, ni tampoco el Killer 7. Según los compañeros del asesino múltiple, a Tim no le gustaban los videojuegos. La decepción policial fue terrible. Como si les hubieran quitado el caso. ¡Ah, qué desazón más grande, el chiflado no tenía videojuegos! La prensa sensacionalista también sufrió muchísimo al conocer la noticia: Tim Kretschmer, la bestia humana, no era un entusiasta de ningún jueguito online . Las ventas de tabloides serían bastante menores, porque la sociedad siempre se prepara con ansias, se pone la servilleta en el cuello, se predispone a hablar pestes de la cultura del ocio juvenil cada vez que ocurre una tragedia con un loquito de quince años que mata sin ton ni son.

La televisión española hará dentro de pocas semanas un telefilm con la historia de José Rabadán, un chico al que se recuerda como el "loco de la ballesta". En 1994 partió al medio a su padre con una katana, un sable japonés muy famoso en Occidente por algunas películas y videojuegos. El muchacho está preso desde entonces, y sigue repitiendo que su locura nada tiene que ver con Squall, el protagonista del videojuego Final Fantasy VIII. Pero la opinión pública no oye, necesita sospechar que sí, que todos los males del mundo vienen por ese lado, que Internet y lo inalámbrico ocioso les está pudriendo el cerebro a los más jóvenes. Cuando no existía la tecnología suficiente para echarle la culpa al Pacman, el gran problema era la música. La mañana de 1999 en que Eric Harris y Dylan Klebold entraron en su escuela de Jefferson (Colorado) y mataron a doce alumnos y un profesor, la prensa sensible libró una lucha sin cuartel para que el culpable secreto, el sutil instigador de todo, fuese el cantante Marilyn Manson. Y así fue, las personas lo siguen nombrando cuando aparece el caso, aunque los chicos asesinos jamás habían escuchado a Manson. No importaba.

Tim Kretschmer, el chico alemán que enloqueció el miércoles pasado, usó para los crímenes una pistola de su padre, que tenía más de quince armas cortas en el hogar. También Junior, el alumno que provocó una masacre en Carmen de Patagones en 2004. Su papá era prefecto y tenía armas en casa. También uno de los asesinos de la escuela Columbine usó un arma paterna. Si quisiéramos, podríamos encontrar paralelos entre muchos de estos casos. Padres adoradores de las armas. Padres coleccionistas de armas. Padres que no saben guardar armas bajo llave. No. No es intenso, no es memorable. Cuando la culpa es de los videojuegos resulta mil veces mejor. De este modo nos desentendemos, no tenemos la culpa de nada. De este modo podemos seguir siendo de la época del balero y del yo-yó, juegos sanos. En nuestros tiempos de pelotas de trapo estas cosas no pasaban. El petiso orejudo y Robledo Puch no cuentan: fueron casos aislados.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1108469

domingo, 5 de abril de 2009

40 ideas para cambiar el país

Acá algo muy positivo desde mi punto de vista: tratar de consensuar, tratar de ponernos de acuerdo en algo. Todos queremos que este país mejore, y tener ideas constructivas es el primer escalón para después llegar a la práctica.
No estoy de acuerdo con todas las ideas presentadas acá, muchas las comparto y otras no, pero ya el hecho de ir reuniendo ideas, debatir que es lo mejor para todos, es un gran salto.


Los lectores de LA NACION, de manera anónima, elaboraron una cantidad de propuestas para cambiar la realidad que nos rodea y nos las enviaron. Educación, política, ecología, calidad de vida... ningún tema quedó fuera de su lupa. Aquí, los resultados

1.- Abolir la enseñanza pública
Hay que abolir la enseñanza pública, es un desastre y nos está llevando al fracaso total. La educación es algo demasiado importante para dejarlo en manos del Estado. Que sea privada no quiere decir que los pobres no puedan estudiar. Hay muchas maneras de financiar la educación para los que no pueden pagarla. Hasta Suecia está virando hacia la educación privada en todos los niveles.

2.- Empezar a educar en el hogar
En el mundo desarrollado la educación es pública y gratuita. La educación privada no hará de los hogares argentinos algo similar al sueco. La educación es tan importante que debería empezar en el hogar.

3.- Que el Estado se ocupe de la educación
El Estado debe ocuparse con seriedad de pagar bien a los profesores, de construir buenas escuelas y de legislar para que sea obligatorio el estudio secundario. De esta manera se podrá decir que la Argentina cuenta con una población instruida y capaz de hacer cosas buenas para el país y para el mundo, dejará así de ser un país subdesarrollado.

4.- Terminar con la política en las aulas

La educación no debería ser privada totalmente, porque es fuente de igualdad de oportunidades. Sí hay que terminar con las rencillas políticas. Las instituciones educativas son un lugar de estudio, no de partidos políticos.

5.- Aumentar la participación directa
La problemática del país sí tiene solución, y dentro de un sistema democrático. La participación directa de los ciudadanos en las instituciones del Estado, previa renuncia al individualismo que nos caracteriza, permitiría buscar metas comunes y privilegiar los intereses colectivos sobre los partidarios, dejando para después la superación de las diferencias.

6.- Reducir la presión tributaria
Hoy sufrimos una escalada histórica de la presión tributaria. Los países desarrollados no poseen una carga fiscal ni remotamente similar a la Argentina. Pero tampoco la tuvieron, ni la tienen, aquellos países que, como el nuestro, sufrieron una alta tasa de pobreza, como Irlanda y Corea del Sur. Para citar un ejemplo que nos toca más de cerca, la provincia de San Luis pasó de ubicar el puesto 22 en el ingreso per cápita en 1983 a conseguir el quinto lugar en la actualidad, pero no aumentando impuestos sino a través de políticas de promoción industrial y beneficios fiscales a aquellos que producen, reinvierten y generan empleo genuino. Confiscar los ingresos de quienes producen riquezas sólo genera más pobreza y quita a los empleadores la fantástica oportunidad de reinvertir sus ganancias, lo que generaría nuevos y mejores puestos de trabajo.

7.- Elegir jueces y fiscales por voto popular
En la medida en que el mayor problema es la corrupción estructural, la justicia no es independiente, y es el único poder sin representación popular. Una solución sería que los fiscales generales fueran elegidos por voto popular y no formaran parte de la carrera judicial. De esta manera no estarían sometidos por el ejecutivo ni por sus compañeros de carrera.

8.- Poder Judicial por votación

Proponer que los jueces de la Corte, los federales y provinciales sean elegidos por la ciudadanía de la misma manera en que elegimos a presidentes y legisladores. El sistema podría ser que cada juez que desee integrar la magistratura presentara sus antecedentes en público y luego rindiera examen. Con esa nota se formarían ternas (aquellos de mejores antecedentes, trayectoria y mejor calificación), y despues de esto los ciudadanos elegiríamos cuál de los tres nos parece idóneo para ocupar el cargo. La elección se haría en año par, que no coincida con las elecciones de legisladores y presidentes. Deberían durar en sus cargos 4 o 5 años con la posibilidad de ser reelegidos indefinidamente si es que el pueblo lo confirma con sus sufragios.

9.- Pasar la recaudación del IVA a las provincias

Así, cada gobernador podría bajarlo o subirlo según su buena administración y competir con las otras provincias para captar inversiones.

10.- Reducir los subsidios
Los subsidios de la economía llegan a los 30.000 millones de pesos. Si se los reduce, con 6000 millones podría duplicarse el presupuesto educativo, para alcanzar la educación secundaria obligatoria en todo el país. De los 24.000 restantes, podrían utilizarse 1200 millones en quintuplicar el presupuesto para el desarrollo de las ciencias. De esta manera se podría tener más royalties y darles mayor valor agregado a nuestros productos. Y aún quedarían 22.800 millones de pesos para otros proyectos.

11.- Dejar de sentirnos únicos
Los argentinos nos sentimos únicos e insultamos contra todo y contra todos. Nos molesta cuando nos dicen soberbios. Pero de lo que no nos damos cuenta es de que miramos sólo nuestro ombligo. Pido tomar conciencia del mundo, de mi país y tratar de mejorar como persona. Seguramente, el caos personal desaparecerá y podremos entre todos ayudar a que el de nuestro vecino también desaparezca. Como una cadena de favores. Con fuerza. Con amor. Con respeto. Con humildad. Sumando, nunca restando.

12.- Respetar al prójimo
Lo primero que hay que mejorar es el respeto hacia los demás. Vivimos en un país donde nadie respeta las normas de tránsito, las de convivencia. Lo único que le importa a cada uno es salvarse a sí mismo. Nos falta mucho como personas para poder lograr algo.

13.- La educación debe encabezar el presupuesto nacional
Educación debería ocupar el primer renglón del presupuesto nacional, y no sólo una educación enciclopédica, sino formativa y global desde la niñez. De esta forma podremos solucionar problemas de salud, justicia, convivencia y calidad de vida.

14.- Erradicar villas de emergencia
Pienso que deberían erradicarse las villas de emergencia, pero antes de hacerlo habría que hacer un censo para ver cuál es el origen de quienes la habitan. Con el dinero que se recaude con la venta de esos terrenos podrían comprarse tierras privadas (si no hubiera fiscales), parcelarlas y entregar una parcela a cada familia que acepte el traslado al lugar elegido, con una tendencia precaria, no trasladable por un término a fijar (por ejemplo, 10 años), y entregar materiales para la construcción de viviendas, herramientas, semillas, núcleos de animales y otros elementos para desarrollar emprendimientos productivos, además de asesoramiento de especialistas (agrónomos, veterinarios, arquitectos, médicos, ingenieros). Con esos emprendimientos en marcha, pagar una cuota anual y/o mensual según la capacidad de pago de cada uno para utilizar ese dinero en nuevos emprendientos.

15.- Justicia
Si se aplicara, no seríamos un país fuera de la ley, como habitualmente nos sentimos. Con justicia la corrupción y cualquier delito serían penados, no importa dónde se cometan, y nos obligaría como sociedad a respetar las normas que nos hemos impuesto y hoy no cumplimos.

16.- Fin de las listas sábana

a) Para optimizar el mecanismo electoral debería permitirse que el votante pueda eliminar (tachar) nombres de candidatos de las listas sábanas. Pero antes que votar hay que saber hacerlo, por eso lo más importante es mejorar la educación básica.

17.- Volver a enseñar educación cívica
Para que los chicos sepan qué es la Constitución argentina hay que enseñar otra vez educación cívica en la escuela. Eso permitirá aprender las leyes necesarias para la convivencia y el respeto a la libertad del otro (tránsito, basura, ruidos molestos, comportamiento urbano). Todo lo demás viene por añadidura.

18.- Recrear el Fonavi
Para posibilitar la construcción de viviendas ?e intentar no repetir errores que han desvirtuado un buen sistema para solucionar el problema habitacional? habría que recrear el Fonavi (Fondo Nacional para la Vivienda) y combinarlo con un plan de ahorro y préstamo previo de un año, que asegure al beneficiario el acceso a su vivienda.

19.- Cambiar el sistema de voto
Para que los diputados sean más sensibles a la gente que los votó deberían elegirse por distritos pequeños (tipo partido o municipio) y no por provincia completa. Eso daría más representatividad a la Cámara baja y eliminaría las listas sábana.

20.- Una idea de Ameghino para la producción de energía
Recuperar las estaciones abandonadas con generadores de energía eléctrica y etanol a partir de leña de plantaciones aledañas, principalmente en regiones anegadizas. La antigua idea de Florentino Ameghino de profundizar las lagunas y plantar árboles en vasta escala para que los paisanos no estuvieran de holgazanes en los boliches.

21.- Reinsertar a los excluidos
Es fundamental trabajar en la reinserción social de los excluidos, a través fundamentalmente de la educación, la capacitación laboral, y los microemprendimientos. El rol de las ONG en esta problemática y la participación de voluntarios y sponsors deben ser ampliamente difundidos y alentados. Todos deberíamos involucrarnos.

22.- Respetar la Constitución Nacional
Sólo un renglón. Respetar las reglas de juego que fija la Constitución Nacional y no correrse ni un centímetro. Lo demás son sólo instrumentos que irán modificándose según evolucionemos.

23.- Transparencia

Construir un sitio web donde todo proyecto de gobierno de alcance municipal, provincial o nacional pueda ser publicado con antelación para que la gente vote a favor o en contrar, sugerir modificaciones de ciertos puntos y que a su vez sean votadas y discutidas. En otro sitio web deberían divulgarse las finanzas del Estado y verse de manera gráfica el avance o retroceso en áreas clave de la economía, la salud, la educación, como si fuera una tabla de posiciones, la misma que apasiona en el fútbol.

24.- Una sola boleta
Hacer como en Australia: cuando se entra en el cuarto oscuro hay una sola boleta y allí están todos los candidatos La gente vota escribiendo al lado de cada uno consignando el orden de preferencia. Además, de no prestarse al desmanejo actual, reduce el costo de imprimir boletas para los partidos políticos.

25.- Autocriticarnos
Los argentinos somos engrupidos, soberbios e intransigentes. Engrupidos por pensar que con sólo un cartel impactante y algo de ?labia? podemos llegar a ser directores de empresa, diputados, senadores e incluso presidentes? Soberbios por pensar que sin efuerzo podemos sentarnos a dialogar sin escuchar y sin siquiera saber de qué se trata el problema. Intransigentes por creer que la realidad es sólo una y cómo nosotros la percibidos. Estos tres defectos nos convirtieron en un pueblo de mediocres.

26.- Políticos inteligentes
Hacen falta hombres y mujeres que piensen el país como una unidad y se pongan objetivos, más allá de las diferencias, que nos permitan ver hacia qué país vamos y que los diferentes gobiernos le puedan dar continuidad al camino elegido, más allá de los diferentes matices políticos.

27.- Nuevos políticos

Que los graduados en ciencias políticas, en vez de crear consultorías, ingresen a la política con ideas renovadas y sin herencias ni acomodos a sus espaldas.

28.- Regionalizar por clima
Dividir la república en zonas productivas por climas y realizar acuerdos trasnacionales con países que tengan un desarrollo similar o afín con dichas regiones.

29.- Federalizar
Promover el federalismo real y erradicar el centralismo porteño para siempre. Promover la unión estratégica de los nuevos estados independientes, con una fuerte inversión en la militarización en cuanto a fuerzas armadas fuertes y técnicamente modernizadas. No adoptar ninguna sugerencia de ninguna potencia para la creación de la nueva fuerza de defensa de la región.

30.- Prevención del delito
Promover la difusión de los perfiles de los delincuentes por robo reiterado, portación de armas de guerra, violación, homicidio, tortura y privación de la libertad y cualquier otro delito aberrante: las caras y la historia de estas personas deben ser reconocidas por la comunidad entera.

31.- Un sistema representativo unitario
¿Por qué no modificamos nuevamente la Constitución Nacional y transformamos el país en un sistema representativo republicano unitario, al estilo de Chile o Italia? Es mucho más barato y la representatividad está dada igualmente. Hoy los medios de comunicación y los adelantos tecnológicos permiten una comunicación fluida entre los intendentes, los delegados regionales y el Parlamento nacional. Los asesores podrían ser las universidades, y sobraría muchísimo dinero para hacer una mejor distribución de la riqueza.

32.- Construir silos
Debería usarse parte del incremento de las retenciones a la soja para construir con carácter de urgente (en menos de un año) silos de la última tecnología. Estados Unidos tenía una capacidad de almacenamiento de alrededor de una vez y media el volumen de siembra. En Canadá era del doble. En la Argentina no llegamos ni al 40%, y que esté en condiciones, aún menos. Luego aseguraría que la administración fuera cooperativa e impondría condiciones para formar parte de su administración.

33.- Respetar valores
Lo primordial es la educación, pero no académica sino en valores esenciales y comunes a todos los que conforman la Nación. Respeto y tolerancia deberían encabezar el top ten. Desactivar la frivolidad y el facilismo y acompañar estos principios con el ejemplo de cada uno de nosotros. Solo hace falta la voluntad política de todos los responsables de los medios de comunicación y de los políticos que deben pensar en el largo plazo y no en la próxima elección.

34.- Generar un consenso nacional
Generar un consenso nacional, con principios, al que todos los sectores se comprometan (por ejemplo, la prioridad de abastecer el consumo interno con la producción propia a precios de privilegio, pero sin que el Estado tenga que subsidiarlos), para que los poderes tengan una guía de continuidad, en especial las cámaras legislativas. Gastamos mucho dinero y energías en deshacer lo que hicieron los anteriores gobiernos. Ese es nuestro déficit, en eso se nos va la riqueza.

35.- Cumplir con el decálogo de los países ricos
Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población cumple las siguientes reglas (cuyo orden puede ser discutido): 1. Lo ético como principio básico. 2. El orden y la limpieza. 3. La integridad. 4. La puntualidad. 5. La responsabilidad. 6. El deseo de superación. 7. El respeto a las leyes y los reglamentos. 8. El respeto por el derecho de los demás. 9. Su amor al trabajo. 10. Su esfuerzo por la economía y acometimiento. En los países pobres sólo una mínima parte de la población sigue estas reglas en su vida diaria. No somos pobres porque a nuestro país le falten riquezas naturales o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros. Simplemente somos pobres por nuestra actitud. Nos falta carácter para cumplir estas premisas básicas del funcionamiento de la sociedad.

36.- Controlar la violencia en el aula

Educar con todo: basta de tomas de colegios, universidades o de alumnos de 15 años que les pegan a los profesores y están a punto de ser padres. Hay que educar también a los padres en el tema, porque muchas veces son ellos quienes fomentan estas actitudes.

37.- Cambiar la cultura política
Empezar por formar pensadores críticos desde las aulas, para elegir con criterio y votar al mejor, no al menos malo. Cambiar la ley electoral: que no se pueda ser presidente con menos del 51% de los votos y el primer mandatario tenga formación en ciencias políticas. Que cualquier persona que aspire a ser político o funcionario presente una lista de méritos personales y laborales. Exigir que el gobierno presente cada tres meses informes de su trabajo, realizado en sesiones abiertas, televisadas y con posibilidades de preguntar.

38.- Juicio de residencia
La Constitución debería establecer algo similar al ?juicio de residencia? (al que eran sometidos los virreyes y oidores que cesaban en su cargo), por un tribunal mixto compuesto por legisladores de ambas cámaras, y de algún otro ámbito, tanto en el nivel nacional como en el provincial y sobre todo en el municipal. O sea: que se castigue al funcionario que roba; no como ahora, que nadie va preso.

39.- Más cultura del trabajo y el esfuerzo
Hay que incrementar la cultura del trabajo y del esfuerzo. Basta de división social y lucha ficticia entre ricos y pobres: la Argentina sigue siendo uno de los países de América latina con mayor clase media. Basta de estigmatizar al que gana dinero. Ganar dinero está bien y debería ser el objetivo de todos mediante el esfuerzo. No podemos demonizar al que mediante su esfuerzo genera riqueza.

40.- Promover la autonomía de las personas
Promover el desarrollo de las personas sin que dependan de la dádiva del gobierno de turno: campañas anticlientelismo, antifavor del puntero del barrio, antiplán trabajar/pan o lo que sea en forma crónica (si se aceptarían para los períodos de emergencia, pero con fecha de caducidad pronta, de la mano de un plan de recuperación nacional); promover el pago de planes de ayuda, siempre con trabajo efectivo como contrapartida, además de planes antiñoquis.



China Zorrilla - Actriz
"Este país tendría que ser un país jauja, un país de ensueño, perfecto. Porque es bellísimo y me impresiona bastante cómo los argentinos desconocen su propio país. Me ha pasado de juntarme con amigas que me piden que les cuente sobre la Quebrada de Humahuaca. Pero, ¡vayan a verla ustedes!, les respondo. No valoran las bellezas y ventajas que tienen y soy yo la que viene a contarles a los porteños cómo es una ciudad como, por ejemplo, Bariloche. Piensan que es normal poder elegir entre ir a esquiar al Sur o bañarse en el Norte en la misma época. Bueno, sépanlo, y con esto quiero retar a los argentinos: no es normal tener tantas opciones dentro del mismo país."

Victor Hugo Morales - Locutor y periodista
"El cambio más posible es trabajar sobre dos ejes, la solidaridad y la juventud, y si se pueden unir ambos, mejor. Hay que formar una cultura de la solidaridad entre los jóvenes. La mía es una generación que no tiene chance ya de revertir los procesos, por eso digo que hay que hacer hincapié en los jóvenes y en la solidaridad. Siempre se habla de la juventud negativamente, pero nadie hace prensa sobre las acciones positivas que, lo sé, son muchas y eso ayudaría a estimular a la juventud dentro de la línea de la solidaridad."

Santiago Kovadloff - Filósofo
"La Argentina fundamentalmente tendría que dejar de ser un país repetitivo, que vivencia su falta de imaginación política, y que opta por la reiteración de consignas con las que la política es una organización o una corporación, antes que ser representativa de las instituciones republicanas. Esto es lo primero que tendríamos que tratar, para lograr que se acerque un poco más al siglo XXI y se aleje del siglo XIX. Hay que lograr que la educación no sólo sea un recurso del que pueda disponer la población, sino que su vigencia se traduzca en las características del discurso de sus dirigencias. Necesitamos un país que capitalice sus fracasos. Toda las naciones que han madurado han tenido fracasos, pero lo que las distingue es la capacidad de capitalizarlo, de aprender de él. Eso no sólo tiene que ver con la educación sino con la actitud reflexiva. Pensar es una actividad infrecuente en este país. Necesitamos fortalecer las relaciones regionales e inscribir el concepto de desarrollo que impulse a la nación. Por último, es necesario que descubra que uno de los grandes desafíos del presente es la ecología y el pasaje de la sociedad productiva de elementos naturales a productos nacidos del conocimiento."

José María Muscari - Director teatral
"Lo que hay que cambiar es el nivel de tolerancia en la sociedad. Somos una sociedad que, aunque elegimos a nuestros dirigentes, no los dejamos gobernar demasiado. Y, desde el gobierno, tampoco parecen tener muy en cuenta que venimos padeciendo crisis tras crisis y, para estar al frente de un país como éste, deberían acercarse al pueblo de otra forma."

Pacho O'Donell - Escritor e historiador
"La argentina cambiaría si se respetara estrictamente el texto de la Constitución. En estos momentos, las violaciones a ésta me parecen muy serias. Muy graves en todo sentido."


Producción: Josefina Laurent
Extraído de: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1030392

El desprecio por el centavo

Esto lo leí hace poco... una nota para reflexionar si hacemos bien en desvalorizar ese cambio de uno o dos centavos que siempre nos debe el de las fotocopiadora, el supermercado, etc... ¿Nos debería importar reclamarlo? ¿Estamos mal acostumbrados? Acá un punto de vista al respecto... hasta en las más insignificantes y pequeñas cosas nos queda replantear nuestros actuares.


El desprecio por el centavo

-por Francisco Delich

En su edición del ocho de abril pasado LA NACIÓN informó “Se pierden $1.450 millones
anuales por vueltos que no son reclamados”. En el artículo se sostenía también a partir de
investigaciones de PRODELCO (Mendoza) el incumplimiento de la Ley 25.954 que estipuló las
formas de redondeo.
Unos días antes había comenzado a discutirse en la Comisión de Legislación General de
la Cámara de Diputados una modificación de aquella ley pero insistiendo en el redondeo. Es
curioso cómo a veces podemos discutir soluciones a problemas artificiales. ¿Para qué redondear
si existen monedas de un centavo en adelante?
Días antes presenté un Proyecto de Resolución mediante el cuál la Cámara solicitaba al
Banco Central de la República si existían suficientes monedas de un centavo en adelante circulando
en el país. Antes de que la Cámara lo tratase el Banco Central respondió a través de LA
NACIÓN el 29 de mayo, sosteniendo que “existen más de cien monedas por habitante, pero
igual escasean”. El Banco Central atribuye a un problema cultural “... no existe la cultura del
centavo y por ende, la gente no valora las monedas”. A esto último quiero referirme sin perjuicio
de observaciones propiamente económicas.
En primer lugar, conviene incluir “esta cultura” como formando parte de la cultura inflacionaria
de una sociedad acostumbrada durante décadas a convivir con la inflación.
“El redondeo” no es sino la resignación a convivir con una situación en la cuál una aparente
indisponibilidad monetaria termina en su aceptación como un hecho natural y que además se
corresponde con una filosofía social implícita.
El final abrupto de la inflación en los años noventa tuvo una consecuencia inesperada. La
sociedad comprendió que la inflación estructural que nos persigue desde mediados de los
años cuarenta ha sido invariablemente en perjuicio de los más pobres. De modo que este
desprecio por los centavos, estos regresos a los síntomas inflacionarios no puede dejarnos
indiferentes.
Tengo por lo menos tres hipótesis para explicar esta actitud inconsciente de desprecio
por el centavo.
Antes me permito recordar que en uno de los libros más conocidos y mejor escritos por
Max Weber La ética protestante y el espíritu del capitalismo valorizó el respeto por el centavo
citando unas máximas de Benjamín Franklin, que hacían del cuidado del centavo la base del
ahorro y en consecuencia del primer capitalismo, el de la primera revolución industrial, que sería
desplazado luego, desde los años veinte del siglo XX, por la producción de masas para el
consumo de masas. El cuidado del centavo era una condición de la movilidad social y del
progreso común.
Primera hipótesis. Lo pequeño no es importante. Cuando la cultura solo se conmueve,
como ha sido la cultura de masas del siglo XX por todo aquello cuantitativamente mensurable, el
rascacielos más alto, el río más largo, las cataratas más profundas, los autos de mayor velocidad, las casas pequeñas, los arroyos o las artesanías n0o carecen de belleza pero no suscitan
admiración ni sobre todo emulación. Lo pequeño es bello se escribió a comienzos de los
ochenta. Ya lo olvidamos.
Segunda hipótesis. En nuestro país este privilegio de lo cuantitativo sobre lo cualitativo se
corresponde con un ciertos desdén por la precisión a la que asociamos con suizos o japoneses,
culturas exóticas e inalcanzables (e indeseables). Vivimos en una cultura del “más o menos”.
Como lo señale en otras partes se corresponde con un sistema educativo que no atiende
la calidad y rechaza las evaluaciones.
Tercera hipótesis. Acaso por inconsciente la más cruel. Herederos de no se sabe qué
aristocracias exógenas o locales el desprecio por el centavo se corresponde con el desprecio
al que necesita el centavo, el que reclama el centavo, el que puede vivir sumando centavos de
aquí y allá.
La aparente magnanimidad del que no reclama el centavo de vuelto, del que supone que
reclamar el centavo es un acto de patética avaricia, no está siendo generoso sino sumándose al
peor de los hábitos insolidarios.
Necesitamos recuperar la cultura del centavo que este país, nuestro país, tuvo hasta la
década del cuarenta cuando junto con el ingreso a la escuela pública cada niño recibía una
libreta de ahorro en la cuál sus padres, aún los humildes – como los míos- podían pegar mensualmente
una estampilla de pocos, poquísimos centavos. Cinco centavos eran – entonces- un
buen aporte, la evidencia del esfuerzo de padres modestísimos para enseñar a sus hijos el
valor del esfuerzo.

Noviembre/2006